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La creciente fuga de capitales y el derrumbe del
comercio exterior producto de la crisis internacional puso al Gobierno en un
estado casi de desesperación por recuperar dólares a cualquier precio. La
premisa es que la crisis económicas del país surgen cuando faltan dólares
billetes para abastecer la demanda de los ahorristas.
En este contexto, y con el objetivo de cuidar el
superávit comercial, la administración de Cristina Fernández endureció al máximo
los controles a la importación, mediante la extensión de los plazos de las
licencias automáticas y a través de fuertes presiones a algunos sectores para
que ingresen al país, vía exportaciones, la misma cantidad de dólares de los que
sacan. A su vez, las importaciones deben ser 20% menos que en 2008; de lo
contrario, los planes no son aprobados por el Gobierno.
Hasta el momento, la gestión K había apelado a
demorar los permisos no automáticos, que rigen para los productos más sensibles,
pero en las últimas semanas, se le comunicó a los despachantes aduaneros que “la
decisión de extender el plazo de resolución de las Licencias Automáticas Previas
de Importación (LAPI) responde a una disposición de la Subsecretaría de Política
y Gestión Comercial” y que “las autorizaciones podrían llegar a demorar hasta 10
días hábiles desde su oficialización, ya que así lo prevé el Acuerdo de la
Organización Mundial de Comercio (OMC)”.
El Centro de Despachantes de Aduana había
iniciado gestiones ante la cartera productiva por las demoras en la agilización
de esos trámites, que solían tardar, como máximo, 48 horas. Si bien 10 días es
muy poco tiempo en comparación con los plazos contemplados para las licencias no
automáticas, “generan una complicación de logística”, se quejaron desde la
Cámara de Importadores.
A estas trabas, se suman las recientes gestiones
del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, para que las empresas de calzado,
juguetes y electrodomésticos importen sólo en la medida en que realicen
operaciones de venta al exterior. Es decir, la lógica de “un dólar por un
dólar”. Fuentes de una de las empresas de calzado convocadas destacaron que
Moreno les pidió que exporten y que abran locales en el exterior, si quieren
importar mercadería. “De las posiciones arancelarias que nosotros producimos, la
Argentina exportó el año pasado 272.000 pares. Y antes de la convocatoria de
Moreno, Giorgi nos había aprobado un plan de importaciones anual de 300.000
pares –20% menos que en 2008–. El secretario de Comercio pretende ahora que
vendamos al exterior casi lo mismo que exporta el país entero”, se quejó un
empresario, al tiempo que agregó que su empresa importa para completar la oferta
y para hacer crecer la marca. “Si no le ponemos el diferencial de los productos
desarrollados que no se producen en el país, no vendemos el resto”, precisó.
Luego del primer contacto con Moreno, los
fabricantes de este rubro fueron recibidos por el secretario de Industria,
Fernando Fraguío, quien les relató, en un tono mucho más amigable, que esta
medida apunta a sostener la balanza comercial y mantener las fuentes laborales
en el país. El polémico funcionario volvió a convocarlos a comienzos de mayo,
pero fue la última noticia que los empresarios tuvieron al respecto. Según
explicó el directivo de la firma, “se cortó la comunicación y no sale ninguna
licencia”.
“Agarrate la valijita y andate a Angola a
exportar algo”, le sugirió Moreno a otro empresario del sector de
electrodomésticos, que tiene 45 contenedores de línea blanca frenados en la
Aduana por u$s 4 millones.
Existe una gran cantidad de compañías con
mercadería varada en el puerto a la espera de que el Gobierno firme los permisos
para ingresar. En el caso de calzado, juguetes y electrodomésticos, el trámite
se frena en Comercio Interior, ya que debe pasar por el área de Lealtad
Comercial, pero en el resto de los casos las demoras también superan ampliamente
los 120 días y, en algunos casos, llevan hasta un año.
Fuente: El Cronista. 23/06/2009
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